Sé que el odio y el amor son compañeros de viaje
es como cuando pasas por una estación no sabes
los que entran ni los que salen, así es el amor
por eso doy rienda suelta al blanquísimo
dialecto de frondosas mañas, no se puede
contar pero sientes las ecuaciones en cada
célula, controlo el espacio y el segundero,
y mi reloj interno no deja de palpitar
y encontrar esa pieza que falta en el engranaje
de mí, una utopía escrita en historias relatadas
de mis pensamientos y de mi memoria
pero escucharme... pues si no lo hacen
pierdo mi cordura, con mis días de tristezas
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