Quiero dedicar unas humildes palabras a nuestro Papa Francisco, mejor dicho
el Papa de todo el mundo, un ser humano inigualable por su carisma, su manera de ser, tan campechano (si se me permite decir), tan porteño, tan cercano al pueblo.
Como sacerdote vivió consagrado a los humildes, viajaba en Subte,
en Colectivo como se ha dicho muchas veces, que se mezclaba
con todo tipo de gente sin importar cual era su condición económica o social.
Que Dios quiera que pueda cambiar muchas cosas que tiene en mente.
Por eso Eminencia, le digo: yo soy feliz con su postura, y sus maneras
de ver la Religión, a pesar de algunas discrepancias.
Porque Dios está con usted para guiarnos y conducir a
todos los fieles a la verdadera Paz que necesitamos:
el mundo lo necesita.
Yo le doy gracias por ser como es, su sonrisa inigualable,
su dulce voz con acento argentino, que aún se nota en su palabras
en italiano.
Nuestro acento, por que yo también soy Argentina, y he nacido en
el barrio de Flores como Usted, y lo he visto dar misa en la Medalla Milagrosa
de Parque Chacabuco en Buenos Aires.
Ya no me quedan más palabras para alabar su persona, porque serían innumerables los calificativos.
Pero sí le digo: España entera está con usted...
Gracias Papa Francisco, por ser como es.