Taconeando en tus ojos
sobre mi alma callada
y dejan en mi rostro
el color de la mirada
déjame besarte niña
que se viene la madrugada
y el perfil de tu cara agudiza
en la piel escarchada
mis manos apretadas como
racimos, alertan el medio día.
¡Apúrate niña que vienen los gitanos!
y harán de tus trenzas rubias girones
y mechones blancos...
el otoño hoy empieza y todo se
vuelve dorado, los árboles se desnudan
como te desnudan mis manos...
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